“La historia de Willie el vagabundo”

10 de febrero del 2026


Relato incómodo desde la reseña. No sucede demasiado, el horror no se encuentra ni a primera vista ni en los intersticios de la narración. Fragmento de una estructura mayor, algunos relatos se pierden en su autonomía. Al parecer, Willie se toma como autónomo, quizás por culpa de Llopis y este tipo de inclusiones fortuitas.

Hay horror sobrenatural, siempre en operativa a un problema: saldar una cuenta pendiente, en este caso el que rige la zona en la que vivió el abuelo del narrador, Willie. La historia baja hacia el infierno, atraviesa un bosque, se regresa con un objeto deseado, se cumplen con normas claras: no bebas, no te lleves nada. Quizás una reescritura del inframundo griego, pero ubicada en la Escocia del siglo xviii. Es llamativo cómo el problema principal no es una abstracción, sino un recibo por pago de deuda perdido. La inclusión del mono como motivo del misterio recuerda –anticipa– a Poe, claro.