Una pequeña nota en diferido para Córdoba Capital. El viaje tuvo su excusa: un congreso académico. No perdí la chance de recorrer la capital, de meterme en sus calles, en sus plazas, en sus negocios, en el movimiento semanal de una ciudad que siempre estuvo ahí, mucho más cerca de lo que hubiera pensado; una ciudad a la que se puede regresar. 

El cauce del río dentro de la ciudad es bellísimo. Creo haber almorzado en esos lugares, a diferentes alturas, dos o tres veces. En Córdoba se respira lo seco y lo ameno, el movimiento y la calma; es una ciudad de la síntesis.